Se realizó la muestra anual del CFP 402

Locales 04 de noviembre de 2019 Por Diario Lider
El Centro de Formación Profesional 402 “Dr. Jorge Barracchia” funciona como una gran familia. Esa es la imagen que se percibe durante la tradicional muestra anual de los cursos que allí se dictan y que sirven de vidriera además para el próximo ciclo lectivo.
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El Centro de Formación Profesional 402 “Dr. Jorge Barracchia” funciona como una gran familia. Esa es la imagen que se percibe durante la tradicional muestra anual de los cursos que allí se dictan y que sirven de vidriera además para el próximo ciclo lectivo. El año que se va trajo más gente, empujados por la crisis económica más vecinos se acercan a adquirir un oficio que les permita hacerse un lugar en el mercado laboral.

El CFP 402 lleva 12 años de funcionamiento. Si bien depende de la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense, cuenta con el tutelaje de la Fundación Uocra, y cada año recibe a cientos de vecinos. Este año fueron 1700 que asisten a cursos de peluquería, cocina para comedores escolares, mucamas de centros de salud, plomería, confección de prendas de vestir y asistente terapéutico entre otras tantas opciones disponibles.

La finalidad es entrenar para el tiempo que viene. Los especialistas sostienen que habrá oportunidades en el futuro para prestadores de servicios, autónomos capaces de cumplir funciones clave que hoy no están cubiertas o quizás no requieren como condición hoy una capacitación pero si en un corto plazo.

Cada alumno es una historia. Daniel tiene 17 años y sostiene una máquina de cortar el pelo con la mano derecha, a punto de comenzar un corte en vivo y en directo para todos los que visitan la muestra. Es uno de los que egresan este año del curso de peluquería. “No tengo trabajo y tenemos que pensar en un futuro para salir delante de alguna manera, me gusta la peluquería, me gustaría trabajar de esto, vamos por algo más grande pero si lo que me toca esto bienvenido sea”, dijo. A su lado, Karina con una planchitas en la mano dice que lo que aprendió este año le permite arranca “me anoté para hacer algo, una salida laboral. No sé si abriré una peluquería o haré trabajos puntuales desde mi casa”.

Los alumnos de los cursos de peluquería y cosmetodología son los que organizaron el desfile con el que terminó la muestra entrada la noche. Delfina tiene 20 años y está terminando el de cosmetología “siempre me gustó el cuidado de la piel. Es un curso exigente, se rinden parciales y finales y la salida laboral es la posibilidad de tener un gabinete de belleza”, dice.

Angela Rapotez es una vieja cocinera trenquelauquense, muy conocida. Tiene a su cargo un par de cursos, uno de ellos es el de embutidos y aplicación de soja para comedores escolares. “Desmitificamos lo que fue las carneadas que las recetas se pasaban de padre a hijo y no trascendían al punto tal que ahora las mujeres lo podemos hacer, y en este año de empoderamiento lo podemos hacer. Son 17 alumnas, muchas de ellas en algunas oportunidades pudieron participar de carneadas pero en un lugar secundario y nunca le des daban las recetas. Esto tiene además salida laboral”, dice la experimentada cocinera y sus alumnas Lili, Ayelén y Rocío asienten con la cabeza.

A su lado, Camila, Gladys y Paola sos alumnas del curso de cocineros de comedores escolares. “Nosotras queremos trabajar dentro de educación, nos gustaría porque tenés mejor sueldo y otra seguridad económica y además nos gusta la cocina y acá todos los días aprendés algo nuevo”.

El curso de acompañante terapéutico es también uno de los más destacados, porque es una actividad hoy muy reconocida en tratamientos y obras sociales.

“El acompañante terapéutico acompaña a los pacientes con dificultades para movilizarse o salud mental. Antes te cuidaba una vecina o alguien que necesitaba trabajar, y hoy es algo profesionalizado, las mutuales te piden el título, porque hay que hacer cosas con el paciente, distraerlo, hacer juegos, recreación, paseos, para que siga progresando, en eso consiste” dice Clarita Hernádez, la profesora.  Natalia es una de las alumnas, es docente jardinera “y hay muchos chicos integrados en los jardines con discapacidad y se solicita acompañantes terapéuticos, y hago el curso para poder ayudar”. También Jaqueline a su lado destacó el aporte que le genera a su profesión de trabajadora social.

Como se ve, son distintas historias. Profesionales o vecinos en búsqueda de un nicho laboral. Todos persiguen una oportunidad.

En el stand de “Instalación sanitaria”, Federico cuenta que cambió de trabajo y con lo que aprendió ahora vive de esta actividad de la plomerìa y el gas  y a su lado, Enrique señala que es constructor y que hizo el curso para sumar más servicios a sus clientes.

“Hacemos todo lo que es agua y gas, la gente viene a aprender por salida laboral y otros para aprender para reparaciones propias”, señala Adrián Servera, el profesor.

Yanina, con ambo color azul, habla del curso de mucama de hospital. “Lo hacemos por la salida laboral y porque me gusta. Estamos haciendo prácticas en el hogar Castella los martes y jueves gracias a las chicas que trabajan ahí que nos ayudan mucho”. Cecilia es otra de las alumnas “estoy desempleada y estoy buscando una oportunidad laboral”. El profesor es Santiago Manazzi “este curso otorga oportunidades laborales para hospitales, clínicas y centros de salud, en otros tiempos las mucamas ingresaban sin título”.

En otro lugar del patio, un stand exhibe prendas de vestir. Son las que confeccionan las chicas de  “Moldería por talle” donde aprenden a coser, cortar y armar sus propias prendas. “Yo sabía, y vine en búsqueda de secretos y trucos que la profesora tiene mucha capacidad para ofrecerlos. Hago arreglos en general y algunas confecciones, trabajo de esto” dice Romina. Silvia, en tanto, es una docente jubilada que decidió no pasar tiempo de ocio “lo hago como hobby, no sabía enhebrar una aguja, y en un año me hago mi propia ropa. Yo no quería estar de gusto en mi casa. Y a mi hijo cuando viene de Buenos Aires siempre algo le tengo que hacer”. Noelia, en tanto, también hizo el curso por necesidad familiar “tenía una idea de las cosas, pero pude aprender acá a hacer moldes y esas cosas, tengo hijas chicas y empiezan con la adolescencia y ahora puedo hacerles la ropa y sus arreglos”.

Adhemar Conena es el director del establecimiento. Destacó la concurrencia a la muestra del viernes “nos visita mucha gente que no es de la escuela que es lo más importante porque queremos que se conozca lo que hace”. También dio que este año, fue el primero en el que se pudieron hacer pasantías y prácticas en empresas.

“La situación económica complicó todo, porque los empleadores deben pagar los seguros. La Cámara de Comercio intentó durante 4 meses pero no pudimos conseguir empresarios que pudieran pagar los seguros, nunca vivimos esto, siempre nos sobraban lugares para hacer prácticas”.

Para Conena el CFP “es como la marea cuando la situación económica es mala tenemos muchos alumnos, cuando es buena la matrícula cae, porque encuentran trabajo de manera más rápida, pero cuando la economía viene en caída, hasta los profesionales vienen a hacer cursos”.

María Silvina es una de las voces cantantes del curso de panadería. “Me gusta la cocina es una salida laboral, yo hago cosas en mi casa y vendo por WhatsApp y Facebook. No tengo otro trabajo y vivo de esto. Los alfajores siempre se venden –aclara- yo sabía algo, podés leer recetas en internet pero los secretos de la cocina se aprenden acá.-

-¿Y cuáles son los secretos de los alfajores?

-No, no se dicen. Tenés que venir a hacer el curso.

RODRÍGUEZ: “ENSEÑAR PARA EL NUEVO TIEMPO”

Ricardo Rodríguez de la Fundación Uocra, dijo que el “trabajo formal ha alcanzado un techo, tenemos que enseñar para el nuevo tiempo, preparar gente para ser cuentapropista que puedan generar 1 ó 2 puestos de empleo y puedan hacer las cosas que faltan en la comunidad, un día descubrimos que en Trenque Lauquen no había gente que reparara maquinarias de la construcción y se desechaban y después abrimos el curso y  a mucha gente le fue bien”.

Los cursos son “dinámicos todo el tiempo se  van cambiando” y señaló que el Centro “a poco tiempo se convirtió en uno de primera categoría. Este año abrimos con 1700 alumnos que es una gran cantidad” y que todos los años son sometidos a la verificación de normas IRAM de calidad educativa.

“En etapas como estas se nota que la gente se vuelca buscando una salida a los problemas económicos y laborales que tiene el país”.

Fuente: Oeste BA

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