Jubilan a Antonella, una perra rottweiler penitenciaria, y la dan en adopción

Locales 03/09/2020 Por Diario Lider
La perra cumplió funciones de seguridad y en la búsqueda de estupefacientes, personas y explosivos. Una enfermedad ósea aceleró su pase a retiro. Un matrimonio y sus dos hijos la sumaron a su familia. Los detalles.
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En el marco del proyecto “Viejos Camaradas” del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), una familia bahiense adoptó a Antonella, una perra rottweiler de seis años que trabajaba en seguridad, búsqueda de personas, estupefacientes y explosivos, dentro de la Unidad 4 de Villa Floresta, en Bahía Blanca. 

La tenencia se concretó hoy a la tarde, aunque la adaptación se hizo, progresivamente, en los días previos. El plan, que cuenta con la anuencia del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Provincia, busca que una familia pueda dar cariño y hogar a los perros que ya no están aptos para cumplir con las tareas asegurativas.

El guía de can de seguridad de la Dirección de Cinotecnia del SPB, Jorge Rivero, contó cómo comenzó la relación y recordó: “La familia Lazzarano me contactó para adiestrar a Apolo, un cachorro rottweiler. Cuando empecé con ese trabajo, surgió una charla y les comenté que en la cárcel teníamos una perra con problemas de huesos. Les mostré fotos, videos y les comenté que estábamos buscando adoptantes. Enseguida se interesaron y los invité al penal para que la conocieran. Se quedaron fascinados desde el primer día”. 

Rivero relató que, primero, la familia la visitaba a Antonella en la dependencia carcelaria, y que, después, él la llevaba a la casa de los adoptantes para que mantuvieran encuentros bajo su supervisión. 

Sergio Lazzarano y su esposa tienen dos hijos, uno de 18 y otro de 4 años. Además, comparten sus vidas con Apolo, un cachorro rottweiler. Ahora, con la incorporación de Antonella, son seis los que conviven bajo el mismo techo. 

“Queremos darle lo que tiene merecido, su jubilación ganada. La verdad es que estamos tratando de hacer lo mejor para que ella esté bien. ‘La Gorda’, como le decimos nosotros, es una perra muy mimosa, buena y cariñosa. Mi hijo mayor está enamorado”, afirmó el nuevo propietario. 

El veterinario de la Unidad 4, Mario Spicoli, explicó que la mascota presenta “un cuadro irreversible progresivo de ostreoartritis coxifemoral bilateral” y que “hace tiempo que se trabaja para recuperar la motricidad que perdió”.

A Sergio se le indicó cómo continuar el tratamiento y él detalló: “Ella camina doscientos metros a la mañana y doscientos a la tarde. Por ahora, es lo que puede hacer. Además, le empezamos a comprar alimento light y ya notamos la diferencia”. 

Lazzarano comentó que a Antonella le encanta dormir en la cama del joven de 18 años junto a Apolo, pero explicó: “Su médico nos recomendó que no lo haga por el problema en su cadera. Nos dijo que no tiene que hacer esfuerzos cuando baja de la cama. Así que le pusimos un colchón en el piso y duerme allí, aunque, dos por tres se quiere subir”. 

El director de la Unidad 4, Sergio Recofsky, monitoreó cada uno de los pasos y las gestiones realizadas en pos de concretar esta adopción responsable. Por su parte, el jefe de Complejo Penitenciario Sur, Jorge Gómez, resaltó el compromiso de la Dirección de Cinotecnia, a la vez que ponderó el término “viejos camaradas”.

Actualmente, en la Unidad 4 hay 7 perros de seguridad y apostamiento. En la primera categoría, a la que también pertenecía Antonella, hay 2 ovejeros alemanes machos, de siete y de un año y medio; 2 ovejeros belga malinois, de cuatro años, y un rottweiler, de 6. Entre los perros de apostamiento, el penal cuenta con una ovejera belga malinois, de 3 años, y un macho raza vizsla o braco húngaro, de la misma edad.

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