Desde GITSA vuelven a advertir sobre los daños a la salud que ocasionarían los ageoquímicos

Locales 08/02/2021 Por Diario Lider
A través de un texto enviado a esta Redacción el biólogo Pablo Carabelli intenta dar su postura sobre su experiencia para cambiar una realidad que repercute en todo el país.  
arbol 2-4d

herfei nueva

El grupo ambiental, GITSA (Grupo Interdisciplinario de Trabajo para la Salud Ambiental), pretende marcar la postura en este 2021, con respecto a una problemática que el Grupo ha venido "poniendo sobre la mesa" en los últimos 25 años y que ve acentuada en la actualidad por los problemas que causa el uso intensivo de agroquímicos en la producción agropecuaria. 

A través de un texto enviado a esta Redacción el biólogo Pablo Carabelli intenta dar su postura sobre su experiencia para cambiar una realidad que repercute en todo el país.  

Esta es el texto completo: "Hace unos años bastaba observar ejemplares de árboles de paraíso (especie Melia azedarach) o de arce (especie Acer negundo) para saber que en Trenque Lauquen “algo no olía bien”. En 2021 ya no es necesario buscar ejemplares “dañados”, uno se los topa en cualquier vereda, en cualquier rambla. Los árboles de paraíso dan pena o aterran, según se considere lo que evidencian, al igual que los arces, o que los ubicuos fresnos americanos (especie Fraxinus americana), que allá por 2010, cuando organizamos la primera Bicicleteada por la salud ambiental, no mostraban todavía signos de estar contaminados con herbicidas fenoxiácidos, como el 2,4-D, el 2,4-DB o el dicamba. Hoy, muchos fresnos americanos tienen hojas “encapuchadas” (plegadas sobre sí mismas). ¿Cómo se ven las hojas de paraíso, arce y otras varias especies más sensibles a estos herbicidas? Afinadas, alargadas, retorcidas, verdaderamente penosas…

TRANQUILIZA, TRANQUILIZA, QUE ALGO QUEDA… Retorcido es el sistema de agronegocios que, como dice Fernanda Sández, autora del libro “La Argentina fumigada” (editorial Planeta, 2016), nos “enferma de tranquilidad”. Ojalá sólo fuera de tranquilidad, pero este aspecto, el de anestesiar a las poblaciones de los “pueblos fumigados” como Trenque Lauquen, es central para explicar que, de algún modo, lxs trenquelauquenses (todxs, no únicamente quienes ocasionalmente nos gobiernan) hayamos aceptado tolerar un monto de enfermedades evitables, por más que muchas de ellas acarreen penurias y muerte.

EL ECOCIDIO QUE CASI NADIE VE Pues lo que día tras día, desde la primavera hasta el otoño, nos están diciendo los árboles de la ciudad, es que “estamos mal y vamos peor”. El 2,4-D (y 2,4-DB, y dicamba) que deforma sus hojas y tallos es capaz también de producir en el mediano y largo plazo graves trastornos de salud en los seres humanos (por no abundar en los centenares de otros principios activos herbicidas, fungicidas e insecticidas, todos diseñados para matar y por tanto generadores de toxicidad aguda y crónica). Lo han sabido sucesivos intendentes y concejales, pero les ha importado poco y nada, quizás porque la sociedad toda ha venido descansando en que una “minoría intensa” reaccione y accione, denunciando un verdadero ecocidio (los agrotóxicos matan tanto especies de vegetales y animales que son verdaderas plagas como especies benéficas, capaces de brindar servicios ecosistémicos insustituibles por tecnologías humanas: la polinización es sólo un servicio entre muchos, hay que mencionar también la natural fertilización de los suelos por bacterias y hongos no patógenos, la aireación de esos suelos por mesofauna como las lombrices y larvas, el crecimiento adecuado de las plantas valiosas por la asociación de sus raíces con hongos en

las llamadas micorrizas, y tantos etcéteras que describirían todo lo que un ecosistema no tan envenenado es capaz de proporcionar segundo a segundo).

PASES LATERALES PARA LA TRIBUNA Que la gran mayoría de la población de Trenque Lauquen esté “enferma de tranquilidad” por los mensajes falaces de quienes motorizan los agronegocios (“No hay evidencia científica”, “Esos reclamos son poco serios”, “Te podés tomar un vasito de ese supuesto veneno y nada te va a pasar”, etc., etc.), y que por lo tanto “mire desde afuera” la lucha por la salud ambiental (que es igual a salud humana) protagonizada desde hace un cuarto de siglo en nuestro distrito por un puñado de vecinxs, habilita a nuestrxs gobernantes a “mirar para otro lado” y realizar “pases laterales intrascendentes”, eventualmente festejados por una tribuna que no desea “jugar el partido”, más allá de mantener la ubicación en asientos que, sin querer queriendo, se pagan también con un monto de salud arruinada.

De seguir así, cada año que transcurra sin gloria y con penas evitables, nos mostrará árboles totalmente irreconocibles en su deformidad, y el florecimiento de Centros que se aboquen al diagnóstico y tratamiento de enfermedades que, con un sistema de producción agrícola razonable, podrían haber sido mucho menos habituales (¿Cuánta “tiroides” – es decir, trastornos como hipotiroidismo y/o hipertiroidismo – hay en Trenque, no? ¿Será “normal”? Andá a saber, pero mientras tanto, dale que va…).

Por G.I.T.S.A. (Grupo Interdisciplinario para la Salud Ambiental):

Pablo E. Carabelli, DNI 18.465.279, biólogo y especialista en ambiente y patología ambiental".

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