En promedio, el gasto por mes para mantenimiento de limpieza es de $4.166.666

Hoy mantener el servicio de Higiene Urbana completo cuesta más de 50 millones de pesos al año. Desde el Municipio apuntan a lograr una mayor eficiencia en la prestación de los servicios de barrido y limpieza de calles, y de la recolección.
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Desde hace años, en lo que refiere a la prestación de servicios públicos en general y en particular de limpieza urbana, la comunidad de Trenque Lauquen es altamente exigente y demandante. Y enhorabuena que así sea, porque de ese modo empuja, casi obliga a que se den cada vez mejores respuestas, o al menos a no detenerse en lo que ya se ha conseguido, un sello distintivo del distrito.

Pero el crecimiento de la ciudad cabecera, y esto a otra escala se traslada también a 30 de Agosto y Beruti, vuelve mayor el desafío diario de mantener y gestionar la limpieza en sintonía con los parámetros de calidad que los vecinos requieren y merecen.

De Perogrullo: Debe de reconocerse que el servicio de higiene urbana existe porque hay algo que se ensucia, y esa “suciedad” es causada principalmente por nuestras acciones como ciudadanos. Es común que cualquier producto que deja de sernos útil, se transforma en un residuo, en algo para descartar, y se obra en consecuencia, haciendo lo más fácil, se lo tira, muchas veces a la calle.

Es entonces cuando el espacio público, ese lugar que es de todos pero a la vez no es de nadie, se transforma en el depósito natural de ese residuo -embolsado o disperso- que en casa molesta.
“Si bien hay gente que cuida y mucho los espacios públicos, los que no lo hacen generan un impacto tan grande en la higiene de la ciudad que afecta al resto de los vecinos y desmerece el esfuerzo de los que sí se comprometen para mantener la limpieza y ayudar de esa manera la tarea del Municipio”, dice Marcelo Lezcano, director de Higiene Urbana.

Se ha dicho, y no está de más repetirlo, que “la ciudad más limpia no es la que más se barre, sino la que menos se ensucia”. De ahí que surja el interrogante: ¿Cómo nos gusta ver el distrito, la ciudad o nuestro barrio?

A veces pasa que si un vecino coloca su basura en nuestro cesto o vereda nos fastidiamos y le preguntamos por qué lo hizo, pero no tenemos la misma actitud cuando alguien ensucia el espacio público. “Esta respuesta nos debe llamar a la reflexión y tomar conciencia clara de las consecuencias de nuestros actos, y asumir el poder que tenemos como vecinos para conseguir una calidad de vida mucho mayor”, comenta Adhemar Enrietti, subsecretario de Servicios Públicos.

“La conducta social es clave para que una ciudad esté limpia, pero hay muchas políticas que como gestión de gobierno entendemos que debemos recuperar y estimular para llevar adelante la higiene urbana y seguirla posicionando como la ‘marca registrada’ de nuestra ciudad”, agrega el funcionario.

Para el próximo año, teniendo en cuenta la incorporación de nuevas calles pavimentadas -ya son más de 1.800 las cuadras asfaltadas en la ciudad cabecera- y considerando el trazado urbano particular de Trenque Lauquen, donde un alto porcentaje de sus calles tiene ramblas o bulevares (616 en total), hay que pensar y resolver de la mejor forma la limpieza diaria de unos 316.000 metros lineales de cordones. “Para eso, para un mejor manejo y control de la limpieza, hemos dividido a la ciudad en tres sectores o zonas que son cubiertas por el trabajo de cuadrillas de barrido, bajo la supervisión de un capataz por sector”, explica Lezcano.

En tanto, en la actualidad el área de Higiene Urbana cuenta con un plantel de casi 150 empleados: 2 administrativos, 3 capataces, 1 inspector (Guardián Urbano), 82 barrenderos, 19 recolectores de residuos domiciliarios, 20 de recolección de montículos, 14 operarios destacados en los distintos talleres de mecánica, carpintería, herrería y pintura, 5 regadores y 1 chofer de camión de volquetes.

El barrido constituye el tratamiento básico de la limpieza urbana, desarrollándose en gran medida mediante acción mecánica en seco -escobas o cepillos-, y puede ser barrido manual, barrido mecánico o barrido mixto.

La barredora mecánica funciona en doble turno cumpliendo recorridos de más de diez horas y se encarga de resolver el barrido del cordón sobre las ramblas. En ese marco, sobre las aceras de las calles céntricas y en determinadas épocas del año se utiliza la acción de agua a presión (hidrolavadora) para limpiar la suciedad que provocan los tordos o estorninos que viven en los árboles.
Una época compleja y de intensa labor se produce en el otoño por la caída de hojas, del mismo modo que ahora con el crecimiento más intenso del pasto a partir de las constantes lluvias.

Y el trabajo del barrendero deriva en otra acción: el retiro de los montículos que quedan en puntas de rambla y que deben levantarse en tiempo y forma. Esta fracción del servicio se está resolviendo con dos operarios por camión, distribuidos en seis zonas dentro del radio urbano. En este punto, “desde hace un tiempo se vienen haciendo cambios menores pero necesarios, y que ya han traído aparejadas mejoras en la calidad del trabajo, la operatividad y sobre todo un ahorro de tiempos en la ejecución”, cuenta Lezcano.

Hoy mantener el servicio de Higiene Urbana completo cuesta más de 50 millones de pesos al año. De ese monto, 36.355.028 pesos corresponden a salario y el resto se distribuye entre bienes de consumo (4.826.000 pesos), servicios no personales (2.259.984 pesos) y bienes de uso (2.172.800 pesos).
También es destacable que desde el Municipio, y con una autocrítica implícita, apuntan a lograr una mayor eficiencia en la prestación de los servicios de barrido y limpieza de calles, y de la recolección. De hecho, días atrás se realizó por primera vez una capacitación para recolectores de RSU (Residuos Sólidos Urbanos). “La visión del empleado es importante porque es el que está en el frente de batalla todos los días”, sostiene Enrietti.

En tanto, el Municipio también está trabajando junto a la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires para establecer a través de modelos matemáticos parametrizables, los recorridos más eficientes y la cantidad mínima de barrenderos que necesita la ciudad y por sectores. “Esto nos permitirá en un futuro cercano tener una diagramación más fina, con recorridos equitativos en metros y complejidad”, explica el subsecretario de Servicios Públicos.

Ambos funcionarios -Lezcano y Enrietti- consideran que ese será un paso importante porque brindará cierta estandarización y una optimización en la utilización de los recursos que redundarán en una mejor administración del servicio.

También se ha puesto en agenda el estudio de modificaciones para la recolección de los distintos tipos de RSU que a diario se realizan en toda la planta urbana, extraurbana y en la Ampliación Urbana, con cuatro camiones compactadores y un recorrido promedio de unos 50 kilómetros diarios por camión.

A partir de esto, Enrietti puntualizó: “Estamos observando que la recolección de orgánicos e inorgánicos planteada en distintos días pero en un mismo horario, puede estar confundiendo al vecino, a juzgar por las consecuencias que se ven claramente en la Planta de Tratamiento”.
Otro tema a mejorar y que se advierte como causante básico de la suciedad diaria, reconocen desde el área, es el que deriva de las deficiencias en el modo de operación y manipulación de los RSU hasta llegar al camión. “Tenemos que encontrar el equilibrio entre el tiempo de recolección, la salud de nuestros operarios que por el tipo de tarea -al bajar y subir de un vehículo en movimiento- se exponen a problemas o traumas en las articulaciones, y evitar también la acción de roturas de bolsas que provocan los perros sueltos o callejeros”, admite Enrietti.

Más allá del trabajo propio, interno de la Subsecretaría de Servicios Públicos y de la Dirección de Higiene Urbana, el funcionario no duda que, como en tantas otras cosas (perros sueltos, uso responsable del agua, normas de tránsito, por ejemplo), es determinante la concientización y el compromiso de la comunidad: Hay personas que cambian su actitud a partir de un mensaje ambiental; otras, cuando se enteran que reciclando están dando trabajo a familias enteras; y otras viendo acciones concretas que vislumbren mejoras, detalla Enrietti. “Plantear cambios en la operatividad habitual de la higiene urbana va a cambiar conductas y actitudes, sin embargo es imprescindible abordar la complejidad del sistema desde varios lugares como las campañas de concientización masiva, una comunicación directa, incentivar con premios o desalentar con multas, formar e informar eficazmente, pero siempre basados en una gestión que funcione”, sostiene.

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